viernes, 3 de febrero de 2012

Aniversario


Hace mucho tiempo, perdí el rumbo. El destino, para mí, dejó de tener sentido y sólo seguí caminando hacia ninguna parte. Disfruté el camino, sí, pero tuve que pagar un precio: Ver alejarse a mi familia, mis amigos, mis seres queridos, mis compañeros, en su desesperada carrera por llegar a alguna parte. Me fui quedando sin compañía, pero aunque parezca extraño, jamás me sentí solo. Y es que, cuando dejé de angustiarme por el mañana, entonces comencé a encontrarle sentido al ahora. A aprender a estar en paz conmigo mismo. En realidad, no es tan difícil: el secreto es que, aunque no siempre puedes hacer lo que te gusta, al menos puedes encontrarle el gusto a todo lo que haces.

Hace un año, mi mundo se detuvo. Nuevamente, cosas que antes parecian tener sentido dejaron de tenerlo. Cosas que hasta ese momento habían sido verdades irrefutables resultaron ser mentiras. Encontré, por ejemplo, que no puedo creer en una religión que dice que una persona divorciada se va al infierno, aunque haya fallecido inexplicablemente tras una espantosa agonía. Me dolió descubrir que algunas personas que yo quería en realidad eran hipócritas que en el fondo me odiaban. Me decepcionó descubrir que para otras personas el orgullo es más importante que la amistad. Pero me gustó comprobar que los verdaderos amigos lo siguen siendo aunque no se hayan visto en décadas. Que a veces el mejor consejo, o el mejor consuelo, proviene de quien menos te imaginas. Que la fortuna de una persona no se mide por el dinero, sino por qué tanto quiere y es querida.

A un año de distancia, y a pesar de la nostalgia, me siento libre. El duelo ha terminado, y ahora puedo seguir mi camino en paz. No soy quién para juzgar a nadie, cada quien tiene derecho a hacer su vida como mejor le plazca. Sólo pido que me respeten ese derecho a mi también. Voy a hacer lo que me diga mi corazón, le guste a quien le guste y le cuadre a quien le cuadre.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Abrazo Bro!

castel

MVZ. José Luis García Barceló dijo...

Felicidades así se habla, adelante y a darle Tayito,,,

Ivan Franco dijo...

Sabes que eres en amplios sentidos una persona admirable y mi mejor amigo. Que nadie te diga lo contrario... A veces el destino nos pone en el plato una fruta podrida sólo por el capricho de rompernos la rutina y reencontrar el valor de todo lo bueno que nos rodea. Sin otro rumbo torcido, ni mayor significado mañoso, así no más... de repente, Dios sumerge a los hombres en la profundidad del mar no para ahogarnos, sino para lavarnos bien. Es sólo que él es tan grande que a veces no mide su fuerza...

Echale ganas carnal. Date un tiempito pa levantar la mirada, notar que somos muchos los que nos vamos acompañando, pisando nuestra sombra delante a nuestros pasos... no es bueno ni malo, ni tampoco implica "mandar al diablo las instituciones"... jejeje... Es simplemente tu sombra y la vas pisando porque traes la luz de tu lado...