sábado, 9 de julio de 2011

Un Premio Nobel de la Paz llora por el Mensajero Mundial de la Paz

Rigoberta Menchú, en el punto donde presuntos Zetas acribillaron a Facundo Cabral. "El día que yo me muera no habrá que usar la balanza, porque para velar a un cantor, con una milonga, alcanza" - Facundo Cabral, QEPD.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy merecido, ese premio. Merece eso y más.
Roberto Malagón García.