domingo, 5 de junio de 2011

10 de Junio


Esto de las marchas por la paz con justicia y dignidad están poniendo nervioso a más de uno. No tanto por la marcha del 5 de mayo al zócalo que, como ya vimos, salió como salió, sino por la Caravana "del consuelo" que salió el 4 de junio de Cuernavaca y culminará el 10 de junio con un evento en Ciudad Juárez. Una razón estriba en el hecho de que están mandando a la fregada, no a las Instituciones del Estado, sino (oh, sacrilegio) ¡a los partidos políticos! Pero la principal es el enorme contenido simbólico que tiene la elección de la fecha y la Ciudad.

El 10 de junio de 1971 fue un punto de quiebre para México. A diferencia del 2 de octubre de 1968, en que los hechos se dieron más bien de manera caótica y sobre la marcha, ese día, el gobierno de Luis Echeverría Álvarez se volvió contra sus ciudadanos y de plano se puso a agarrarlos como patos de tiro al blanco, planeando y organizando tras bambalinas tanto la marcha en sí como su violenta represión. Echeverría ha sido acusado por crímenes contra la humanidad específicamente por esta fecha vergonzosa, sin embargo ha podido salir avante de esas acusaciones, primero por tecnicismos y luego escudándose en su ahora avanzada edad.


El 10 de junio de 1971 fue el día en que el Gobierno Mexicano se volvió contra México. Pero no fue lo único que pasó ese día. A raíz de estos hechos, la izquierda más radical del país decidió que la única manera de hacerse escuchar era tomando las armas. Las guerrillas se extendieron como hongos, y la respuesta del gobierno no se hizo esperar. La estrategia fue muy similar a la que está teniendo ahora contra "el crimen organizado". Los "comunistas" de entonces fueron cazados por las fuerzas armadas y de seguridad en una guerra de baja intensidad que se llevó de corbata a muchos "daños colaterales" y se extendió hasta la década de los 80s.


Hasta el 19 de septiembre de 1985, para ser exactos, cuando ante la evidente incapacidad del gobierno ante la tragedia la gente ignoró a las autoridades y tomó las calles, provocando el terror de la Clase Política que veía cómo la situación se le salía de las manos. Entonces el Gobierno decidió irse al otro extremo, y todo intento de represión se convirtió en tabú. Desde fines de los 80s, por ejemplo, la Ciudad de México es secuestrada diariamente por manifestantes que se quejan de todo lo imaginable: En pro de tal o cual causa social, a favor o en contra de tal o cual político o personaje, que si por que cerraron tal calle, que porque si abrieron tal calle, que si en San Juan de los Palotes todavía no hay drenaje, que si 2 de octubre no se olvida... y no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa ni siquiera cuando cierran calles, rompen vidrios, queman automóviles, etc.


Pero la aparente "libertad" conquistada por la ciudadanía en los 80s, no fue tal. Más bien fue el inicio del desmantelamiento del Estado Mexicano, que desde la época de Salinas decidió que su función debería ceñirse únicamente la de controlar ciertos indicadores económicos, dejando a un lado funciones tan elementales como la de garantizar la seguridad de sus gobernados. En lugar de combatir a las bandas criminales, se negoció con ellas. La corrupción, ya de por sí extendida, se convirtió en la norma y la Gran Familia Revolucionaria se convirtió en socia del crimen organizado. Dejamos de ser un Estado de Derecho: nos convertimos en un país donde las Leyes son pisoteadas sistemáticamente soltando unos cuantos pesos, y el 97% de los delitos quedan impunes. La sociedad, por su parte, siguió el juego mientras se vio beneficiada tambien con él. Hasta el año 2000, cuando oficialmente dejamos de ser una dictadura disfrazada para convertirnos en una partitocracia. Entonces llegaron políticos corruptos nuevos y con ellos otras bandas criminales diferentes que comenzaron a pelearle a las existentes el control de los negocios ilícitos y sus plazas. Y luego hasta el control de los negocios lícitos.


Un campo de batalla emblemático en esta Guerra es la Frontera Norte. Quien controla los cruces fronterizos controla el paso de drogas, armas y personas. Y el cruce fronterizo por excelencia es el Paso del Norte: Ciudad Juárez. Juaritos ha sido particularmente golpeada por la violencia, al grado de que en plena celebración del Bicentenario de la Independencia, el Grito del 15 de Septiembre se celebró (es una manera de decir) a puerta cerrada con una plaza desierta, donde únicamente unos cuantos de los Soldados y Policías Federales que la resguardaban esbozaban un tímido "viva". Ciudad Juárez simboliza ante la conciencia nacional la violencia generalizada que se vive en el país.

La caravana por la paz pretende ser el punto que una el 10 de junio con Ciudad Juárez. Como el ouroboros, la serpiente que muerde su propia cola. Quisiera que de verdad representara el fin de este ciclo de pesadilla y el inicio de uno nuevo, más solidario y optimista. Desafortunadamente, lo dudo. Creo que va a caer -otra vez- en oídos sordos.

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