domingo, 8 de mayo de 2011

La Marcha por la Paz y Bla, Bla, Bla

Al poeta Javier Sicilia le mataron a un hijo. Así que al grito de "Estamos Hasta la Madre" organizó una marcha de protesta contra la violencia, de Cuernavaca al Zócalo de la Ciudad de México, junto con víctimas de la violencia en el país. A lo largo de varios puntos se fueron sumando contingentes: se dice que salieron 500 de Cuernavaca y llegaron al Zócalo 80 mil. Muchos intentaron colgarse de la marcha: políticos de todos los partidos intentaron robarle protagonismo a Javier pero sólo consiguieron ridiculizarse a sí mismos.

Eso no impidió que en los alrededores del Palacio de Bellas Artes se incorporaran a la marcha personas con el chip claramente definido: "Muera Calderón... Obrador, Obrador." "Juicio Político a Calderón, fírmenle aquí a cambio de un autógrafo de sus moneros favoritos." En el Zócalo fue peor: Ya los estaba esperando el SME con una manta gigante de bienvenida y banderas en toda la plancha. De hecho, tuvieron la peregrina idea de colocar estructuras metálicas justo en la entrada al zócalo por 5 de Mayo, complicando seriamente el ingreso de la marcha y provocando fuertes empujones que afortunadamente no terminaron en tragedia. La propaganda política no se hizo esperar: desde periodiquillos "libertarios" y panfletos del SME hasta los clásicos puestos de camisetas del Ché Guevara, libros de Rius y DVDs piratas de cine de culto.

Lo que muchos no esperaban es el tono del discurso de Javier. No sé por qué, dado que es el mismo tono que trae desde el primer día. Primero pidió la renuncia del Secretario de Seguridad Pública. La hinchada "progresista" luego luego empezó a pedir la Muerte de Calderón. Entonces Javier dijo que aquí no venían a pedir la muerte de nadie, que ya estaba suave de tantos muertos. Que no más odio. Luego la agarró contra los Sindicatos. Los camaradas del SME que tanto ruido traían enmudecieron, a diferencia del resto que hasta entonces habíamos permanecido callados y aplaudimos sonoramente la ocurrencia. Luego la agarró contra los que solaparon a una persona acusada de narcotráfico para que tomara posesión como Diputado Federal. Y ya que estaba hablando de Diputados, criticó la Ley de Seguridad Nacional y a los Senadores que la aprobaron sin siquiera saber lo que estaban firmando.

A pesar de que las críticas mayores fueron contra el Presidente de la República y su Guerra contra el Crimen, la "izquierda" fue la que puso el grito en el cielo. "Pinche Javier, nos traicionaste", llegaría a tuitear el cretino de Fernández Noroña. Claro, ¿cómo osó criticar a sus vacas sagradas? Y encima, pedir que desaparezca el fuero... horror al crimen.

Yo creo que fue un buen mensaje. Lo malo es que casi nadie lo entendió. Para empezar, se supone que era una marcha silenciosa pero los mismos organizadores eran los que con megáfonos pedían que la gente se subiera a la banqueta. Unos criticaban que cómo era posible que un poeta anduviera dictando leyes de seguridad pública. Otros criticaban que viniera a hacerle reclamos al Presidente. Otros que criticara al gobierno, al ejército y a los jueces. Pero la verdad es que el mensaje era sencillo: Antes de andar echando balas, necesitamos empleos. No más privilegios para los partidos políticos. No más zánganos en San Lázaro. No más policías corruptos. No más autoridades incompetentes. No más Sindicatos Ladrones. No más tráfico de armas y lavado de dinero. Nomás que para cambiar a México tenemos que cambiar primero nosotros mismos, si no el problema nunca se va a resolver. Cosas como ésta son simplemente inaceptables:

En fin, aquí les dejo unas fotos:

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