domingo, 1 de mayo de 2011

Hasta Nunca, Osama


Ninguna ideología, ninguna afrenta justifica una masacre. Por eso es que en mi lista negra de seres deleznables, Osama Bin Laden tenía un lugar muy especial. Ya saben, por todo el asunto de las torres gemelas. Por lo que hizo, estoy convencido de que se pudrirá en el infierno por toda la eternidad. Pero no se confundan, también su Némesis, George W. Bush, ocupa un lugar en esa lista junto con todo su gabinete de cretinos. Probablemente mayor, porque con el pretexto de las Torres Gemelas, provocaron más terror y ríos de sangre alrededor del mundo que el mismísimo Gengis Khan. Pero bueno, por lo pronto, digamos adiós al carnicero de Tora Bora, quien vivía desde hace tiempo en una gran mansión en Abbottabad.

Los cretinos que lo agarraron de pretexto para matar innumerables inocentes, y el premio nobel de la paz que llegó al extremo de regodearse por la manera en que mandó matar a un hombre desarmado enfrente de toda su familia, negándoles además su derecho elemental a sepultarlo, tarde o temprano lo van a ir a alcanzar.

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