domingo, 17 de abril de 2011

I'm Wide Awake


Cuando todo cambia drástica y constantemente a tu alrededor, la única opción sensata que te queda es adaptarte y cambiar tú también. Después de todo, no importa que tan mala sea una pesadilla, tarde o temprano tienes que despertar.

Hace unas semanas me aterraba una pregunta. ¿Y si me pasa a mi también? No podía dormir pensando en las probabilidades de que en cualquier momento mi cerebro se ponga en huelga y se apague. Después me di cuenta de que aún cuando sobre mi cabeza pueda pender una espada de Damocles, nadie me garantiza que realmente va a caer. De hecho no es la única: sé que otras bombas de tiempo están ahí, esperando, y lo único que nadie puede saber es cuál se va a activar primero.

Entonces me di cuenta de que la paz y la felicidad no son algo que tiene que salir uno a buscar. La gente que se pasa toda la vida buscándolas está invariablemente condenada al fracaso, porque están dentro de uno mismo. La paz reside en dejar de angustiarte por las cosas que no tienen remedio. La felicidad no consiste en hacer lo que te gusta, sino en que te guste lo que haces. Por supuesto, ninguna de estas dos verdades es una novedad, hay muchos refranes que hablan de ellas. Pero no es lo mismo saber algo que sentir algo. El momento en que entendí realmente lo que significan estos dos principios fue para mi como despertar de un largo sueño.

Wide Awake. I'm wide awake. I'm not sleeping.

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