sábado, 31 de octubre de 2009

Historia de Terror

Una historia de terror para Halloween: Mientras que en la superficie la gente sobrevive penosamente entre epidemias de enfermedades infecciosas potencialmente letales, crisis económica, desastres naturales, inestabilidad política, desempleo, pobreza extrema y una sangrienta guerra contra el crimen organizado, bajo tierra acecha una amenaza aún más grande de la que ni el mismo enmascarado de plata nos podría salvar...

No se trata de mujeres vampiro, momias, hombres lobo, zombies o la hija de Frankenstein. Bajo las aguas del Golfo de México, un otrora inmenso yacimiento petrolero se está secando. Se llama Cantarell, de él depende mayormente nuestra economía, y antes de que termine el próximo año se habrá agotado.

Lo aterrador es que esta historia no es ficción. El petróleo está a punto de acabarse, y aunque tenemos más en otras partes, no tenemos la capacidad para extraerlo. Por ejemplo, hay 139 mil millones de barriles de petróleo bajo Chicontepec, pero con la tecnología actual son imposibles de extraer. Y ni siquiera tenemos una idea exacta de cuánto petróleo hay en aguas profundas del Golfo de México, pero aunque supiéramos tampoco tenemos manera de extraerlo. ¿Cómo llegamos a este punto? ¿Dónde fue a parar todo el dinero que produjo Cantarell? ¿Qué paso con aquello de administrar la abundancia? Tan sólo en el sexenio de Vicente Fox, hubo 800 mil millones de dólares de excedentes petroleros. Este ingreso adicional al que se había presupuestado en un principio simplemente se esfumó, y supuestamente nadie sabe bien en qué se gastó. Aunque...

¿De dónde creen que hayan salido los recursos que se destinaron al Centro Fox y a la Fundación Vamos México? ¿De dónde habrán salido los trajes Hugo Boss que usaba López Obrador cuando era jefe de gobierno, la fortuna del ex-gobernador del Estado de México, el helicóptero en el que se paseaba el ex-gobernador de Morelos, las Hummers de Elba Esther, los abogados de Romero Deschamps y los bonos extraordinarios "por productividad" de los Diputados y Senadores? Bueno, pues eso ya no importa. El caso es que ese dinero se evaporó, y gracias a eso en este momento estamos a las puertas de la peor crisis económica en la historia de este país. Vamos directamente a la quiebra como país en 2011. De ese tamaño es el problema.

Por eso el gobierno está tan desesperado por aumentarnos los impuestos. Sin embargo, por más que nos regañe el Presidente por no ser solidarios, la verdad es que ¿qué motivo nos han dado para serlo? Así como este país está a punto de volverse económicamente insostenible por falta de recursos, también es inaceptable la falta de transparencia en el destino de nuestros impuestos. El debate en este momento ya no debería ser si se cobra o no IVA en alimentos y medicinas o si se sacan arbitrariamente más impuestos de la manga para tapar hoyos. El debate debería ser sobre cómo reformar a fondo el país para que el dinero de los impuestos alcance. Pero ningún partido tiene deseos de entrarle. A pesar de que saben que mientras más tiempo pase más difícil será solucionar este problema.

El problema no se va a resolver simplemente subiéndonos los impuestos a los que siempre los pagamos porque no nos queda de otra, ni tampoco violando la constitución imponiendo leyes retroactivas contra empresas que pagan pocos impuestos por culpa de leyes mal hechas que en su momento fueron aprobadas sin reflexionar. Hipócritamente, muchos de los mismos diputados y senadores que aprobaron en su momento las leyes que les permitieron a las grandes empresas evadir impuestos durante años con Teletones y elefantes blancos ahora quieren cobrarles a lo chino los impuestos que no les quisieron cobrar en su momento. Violando de pasada un documento llamado Constitución.

Ante esta situación, un verdadero Estadista saldría desde ya a exponernos claramente la gravedad del problema, y convencernos de por qué TODOS deberíamos pagar impuestos, no sólo los que estamos en alguna nómina. Un congreso que verdaderamente nos representara corregiría las leyes para convertir a PEMEX en una empresa realmente competitiva (eso sí, sin privatizarla), así como mecanismos para hacer más simple y eficiente el pago de impuestos, y se aseguraría de que ni un centavo del erario se dilapidara en relojes de Tiffany ni toallas de 500 dólares.

El problema es que vivimos en México. Nuestra tragedia es que el presidente y su gabinete son unos señores que nos pendejean y nos regañan, los representantes sólo sirven a sus grupos de poder y no ven más allá de sus narices y sus bolsillos, y como resultado PEMEX se está yendo a pique estúpidamente desde hace décadas. Hay que recordarle a esos señores que tan mal administran nuestros recursos que no hay mal que dure cien años, ni pueblo que lo resista. Y ya llevamos 99. ¿O será que es a lo que le están apostando? A este paso todo parece indicar que, después de todo, las profecías Mayas que decían que el mundo tal y como lo conocemos se acabaría en el 2012 tenían razón: Si no se hace nada, la quiebra de México será tan grave que puede ser el golpe de gracia que acabe de hundir la ya de por sí frágil economía mundial.

Feliz Halloween.

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