viernes, 4 de septiembre de 2009

Qué grandote, rapidote y segurote...

El metro de la Ciudad de México, por supuesto, que el día de hoy cumple 40 años.

¿Llegará el día en que veamos una línea de metro a lo largo de todo el periférico desde Tepozotlán hasta Xochimilco? ¿Qué tal una desde Villa Nicolás Romero hasta Pantitlán? Mientras nuestros "representantes" sigan poniéndose el pie unos a otros llevándonos a todos entre las patas, lo dudo mucho.

Para empezar, el metro hace décadas que casi no se amplía. Y ahí tienen lo que pasó con el Tren elevado, el Distribuidor Vial del Toreo, la prolongación de la Avenida de los poetas, el cruce de Ejército Nacional y Ferrocarril de Cuernavaca, la modernización de la glorieta de Pemex (Periférico y Reforma), la prolongación de la Avenida López Mateos, la prolongación de la Avenida Vasco de Quiroga (aquel vergonzoso asunto del predio del Encino y el Desafuero), la barranca de Hueyatlaco, el distribuidor de Palmas y Reforma, y la autopista La Venta - Colegio Militar. Nada.

Lo de hoy son las calles de cuota, como el Viaducto Bicentenario y el Viaducto del Río de los Remedios. Lo que me lleva a preguntarme: si no sirve para cumplir su obligación de garantizar el libre tránsito (una calle de cuota, por definición, no es "libre"), ni para ofrecer un sistema de transporte público decente, ni para garantizar educación gratuita y de calidad para todos, ni para ofrecer un sistema de salud pública eficiente, ni para fomentar el crecimiento económico sostenible, ni para garantizar la seguridad, ni para garantizarnos autosuficiencia económica, alimentaria o energética, ni para generar fuentes de empleo más allá de la maquila y la construcción de carreteras... ¿entonces para qué sirve el gobierno? Ahí se los dejo de tarea.

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