domingo, 2 de agosto de 2009

Escudo contra rayos psicotrónicos

Así que ya no hay vuelta de hoja. Estás convencido de que hay una gigantesca conspiración. La guerra contra el narco y la influenza no existen: son una cortina de humo tendida por una minoría rapaz que tiene sometido no sólo a este país sino al mundo entero por medio del miedo. Todos están coludidos: los grandes capitales, los medios de comunicación, los partidos políticos y sus gobiernos espurios, las instituciones, los gobiernos extranjeros, la Reserva Federal de los Estados Unidos, el Vaticano, los Chicago boys, los magios, los hombres de negro... se han valido del fraude, la propaganda y la simulación para quitar y poner gobiernos a modo alrededor de todo el mundo que les permitan mantener dominada a la humanidad. Probablemente sabes que el mundo que se ha puesto frente a tus ojos es como la matrix: un espejismo que ha sido diseñado específicamente para esclavizarte utilizando poderosos rayos de control mental. Pensando en ti, El Universo de TaYo te trae el método oficial para hacer un escudo deflector casero a prueba de rayos psicotrónicos.

Sé la sensación y destácate de la multitud en el próximo mitín de "Juanito" utilizando éste bonito casco. Sólo necesitas ir a la cocina y cortar una tira de papel aluminio que sea cinco veces más larga que ancha (no necesitas una regla, mídelo con la caja).

Dobla el papel aluminio con el lado brillante hacia afuera, de forma que obtengas un cuadrado con cinco capas de espesor.

Toma unas tijeras y corta diagonalmente hasta el centro del cuadrado.

Desliza uno de los lados que acabas de cortar sobre el otro, para formar un cono.

Coloca el cono en tu cabeza, aplástalo para moldearlo a la forma de tu cráneo y fíjalo en su lugar con "diurex" (cuidado con las cejas).

Ahora sí, ya estás listo para demostrarle libremente al Líder tu apoyo incondicional en la lucha por salvar a México de las garras de la oligarquía. Nomás que ten cuidado... al bloquear toda forma de control mental, a lo mejor te terminas dando cuenta de que todo este tiempo has sido un peón en otro complot patrocinado por otros enormes grupos de poder sin haberte dado cuenta. Pero no te sientas mal: después de todo, nadie sabe para quién trabaja.

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