domingo, 19 de julio de 2009

A Giant Leap for Mankind

Hoy hace 40 años, Neil Armstrong salía del módulo lunar del Apolo XI para aventarse el primer moonwalk de la historia. Un paso pequeño para un hombre, pero un paso gigante para la humanidad.

Este fue el momento cumbre de la carrera espacial. Ni la Estación Espacial Internacional, ni el Transbordador Espacial, ni el telescopio Hubble tuvieron tanto impacto como ver a unos tipos saltando alegremente en el Mar de la Tranquilidad.

Después de las misiones Apolo, nadie ha vuelto a intentar llegar a la luna. Tal vez es porque para las obtusas administraciones republicanas que dominaron la segunda mitad del siglo veinte parecía más rentable construir oleoductos y misiles que mandar astronautas a recoger unos cuantos kilos de piedra lunar.

Sin embargo, la llegada de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos ha significado, entre otras cosas, la reactivación de los programas científicos y tecnológicos gubernamentales. Ojalá que el esfuerzo perdure más allá de 4 años, y que sigan enviándose misiones a la luna, porque una cosa es segura: nuestro satélite todavía tiene muchos secretos que revelar.


Por lo pronto, el LRO (Lunar Reconaissance Orbiter), un satélite lunar de reconocimiento colocado en órbita apenas el 23 de junio pasado, ya mandó sus primeras imágenes de 5 de 6 puntos de alunizaje de las misiones Apolo, incluyendo el del Apolo XI. Incluso, en el del Apolo XIV todavía son visibles las huellas dejadas por los astronautas desde una distancia considerable. Si después de éstas fotografías todavía sale algún lunático con que el hombre en realidad nunca llegó a la luna, creo que habría que internarlo en un hospital psiquiátrico.

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