miércoles, 29 de julio de 2009

Bill Gates, el cazahuracanes

Posiblemente ya saben que Bill Gates patentó el 9 de julio pasado un "sistema para detener huracanes". Básicamente, el sistema consiste en tapizar el Golfo de México con barcos que bombearían el agua fría del fondo marino, enfriando así la temperatura superficial del agua. Según el razonamiento, como los huracanes se alimentan del agua caliente de la superficie de los mares tropicales, enfriar el agua sería una buena solución para acabar con ellos. ¿O no?

Que me perdone Bill Gates, pero detener de esta manera un huracán me parece una de las peores ideas que he escuchado en mi vida. Habría que explicarle al Señor Gates con manzanas dos cosas: para qué sirven los huracanes y qué es la Corriente del Golfo.

Los huracanes son el mecanismo más eficaz que tiene nuestro planeta para tratar de equilibrar la temperatura global. En la medida en que sigamos generando gases de efecto invernadero, la intensidad de las tormentas tropicales seguirá aumentando para tratar de compensar nuestra irresponsabilidad ambiental. Eliminar de esta manera un huracán, aunque fuera posible, no sólo no resolvería el problema de fondo, sino que seguramente provocará más problemas de los que pretende resolver: si se abusara de esta técnica, el calentamiento global se aceleraría al impedirle al planeta regular su temperatura. En el peor de los casos, el calor se disipará en otro lado, generando más huracanes que azoten las islas del Caribe, México y Centroamérica. En otras palabras, tendrán que pegar más huracanes en los países caribeños para que no lleguen hasta Estados Unidos. Pues qué poca madre.

Por otro lado, la temperatura tan relativamente benigna de Europa Occidental depende mayormente de la corriente del Golfo. Esta corriente lleva grandes cantidades de agua caliente hasta el Atlántico norte, elevando la temperatura ambiental y evitando de esa manera que tengan el clima más frío que les correspondería de acuerdo a su latitud. La corriente del golfo también nos beneficia de este lado del charco: entre otras cosas, previene que en México tengamos un clima similar al del norte de África o el de la Península Arábiga. Enfriar la temperatura superficial del Golfo de México equivale a detener la corriente del Golfo, lo cual puede tener consecuencias más desastrosas para el clima que la teórica destrucción de una ciudad que podría ser evacuada sin causar víctimas mortales.

Un último aspecto que no está tomando en cuenta el Señor Gates es que los organismos marinos son muy sensibles a cambios de temperatura. De por sí cada verano, por culpa de la contaminación excesiva del Río Mississipi, el agua del mar pierde todo el oxígeno en la franja costera del Golfo de México que se va desde Florida hasta Texas, convirtiendo la región en un mar muerto... imagínense lo que pasaría induciendo un cambio brusco en la temperatura del mar. Les doy un tip: imaginen que tienen una pecera llena de peces dorados. ¿Qué creen que pasa si los sacan con una red y los ponen directamente en otra pecera con agua helada? Bueno, no lo intenten. Es una manera muy cruel de matar a esos pobres peces.

En resumen, tratar de detener un huracán enfriando temporalmente el mar es como atascarte de guayabas para detener una diarrea: tal vez te ayude a eliminar el síntoma pero te vas a provocar un problema mucho peor. Si de verdad queremos reducir la intensidad de los huracanes tropicales, a estas alturas ya todos sabemos lo que hay que hacer: hay que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para dejar de calentar el planeta.

Habría que pasarle al señor Gates la película de "El día después de mañana". A lo mejor se le pega algo.

1 comentario:

Introducción al Pensamiento Reflexivo dijo...

Muy buen comentario.
Espero que al menos haya una persona como tú y yo del lado de aquellos que en dado caso le darían la aprobación para ejecutar ese plan.