miércoles, 3 de junio de 2009

El Ixtoc I

Según los que practican el juego de pelota (Huehuetl Tlahtolli), éste juego es la representación de un pacto entre la muerte y el amor (Ixtoc): si ganaba el primero, habría muerte y obscuridad; si ganaba el segundo habría luz y abundancia. Para los Mayas, Ixtoc era el dios del Nixtamal, base de toda la gastronomía mesoamericana. Pero desde hace 30 años, el nombre de Ixtoc es más conocido internacionalmente como símbolo de contaminación ambiental: el derrame de petróleo no intencional más grande de la historia, y el segundo desastre petrolero más grave, sólo detrás de los derrames provocados por la Guerra del Golfo de 1991.


El 3 de junio de 1979, PEMEX estaba perforando a una profundidad de 3.22 km el pozo de exploración Iztoc I en la Sonda de Campeche, cuando se perdió la barrena. Esto provocó una explosión de alta presión, la cual a su vez provocó el colapso de la plataforma, lo cual a su vez provocó un incendio y un derrame que duró 280 días durante los cuales se gastaron 840 millones de pesos para controlarlo y se vertieron 3.3 millones de barriles de crudo en el Golfo de México. Según PEMEX, 50% se quemó, 28% se dispersó en el mar, 16% se evaporó y 5.4% se recolectó. El 0.6% restante sigue contaminando las costas de Campeche, Tabasco, Veracruz, Tamaulipas y Texas. Suena poco pero son 3,200 toneladas de petróleo que siguen embarradas en las costas: todavía hoy, 30 años después, basta con escarbar un poco en cualquier playa del Golfo de México para encontrar arena manchada de negro.

¿Se repetirá el desastre del Ixtoc I en un futuro cercano? Ojalá que no. Pero hay que recordar que en 1979 PEMEX era una empresa fuerte y pujante, en plena bonanza petrolera. Hoy no es ni la sombra de lo que era entonces. A lo mejor por eso ya no quieren hacer más exploraciones.

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