domingo, 8 de febrero de 2009

Si quieres el salero, pídeselo al mesero

Saleros geeks
Ah, la Secretaría de Salud, tan brillante. Ahora salió la Comisión Federal de Prevención contra Riesgos Sanitarios, dependiente de la SSA, con que como medida para prevenir la hipertensión y la obesidad en la población mexicana se va a proponer que los restaurantes escondan los saleros.

Recordarán que hace un año se les ocurrió a nuestros legisladores que, como fumar es un grave problema de Salud Pública, había que prohibir de plano fumar en cualquier lugar cerrado. Como resultado directo de ésta medida, este invierno aumentaron los casos de infecciones en las vías respiratorias, por estar alternando constantemente entre un ambiente caliente y un ambiente frío. Y no sólo entre fumadores. Muchos no fumadores también acabamos saliendo del restaurante a tomar el fresco por no quedarnos solos picándonos las narices en la mesa cuando los demás comensales se salen a fumar un cigarrito en la banqueta.

Siempre he pensado que la ley antitabaco es una medida innecesariamente restrictiva que raya en el totalitarismo, puesto que pretende obligar a un grupo social a adoptar por la fuerza un estilo de vida que no es el suyo. Y desde el momento en que anunciaron aquella ley, me preguntaba ¿qué sigue? ¿Van a agarrarla después contra los restaurantes por fomentar la obesidad? Al parecer, no estaba tan perdido.

La nueva iniciativa antisaleros de la SSA va en ese sentido y me parece todavía más estúpida e innecesaria que la antitabaco. ¿Qué ganan con obligar a un establecimiento a esconder los saleros y al comensal a tener que solicitarlos al mesero cada vez que los quiera usar? La realidad es que, sea por ineficiencia o por corrupción, el Sector Salud tiene décadas de no cubrir adecuadamente la demanda de medicamentos anti-hipertensivos en sus clínicas y hospitales - y en lugar de comprar más medicinas o hacer una campaña realmente trascendente para educar a la población sobre esta epidemia silenciosa y cómo prevenirla, lo mejor que se les ocurre es ¡esconder los saleros!

No contentos con ello, leí en el Periódico Reforma que también van a revisar las recetas de los platillos de los restaurantes y van a obligarlos a incluir comida saludable (por comida saludable entiéndase platillos a base exclusivamente de vegetales). También van a exigir a los negocios servir porciones más pequeñas y obligarlos a capacitar a sus cocineros para utilizar poco aceite. Además, sugieren eliminar las papas a la francesa y ofrecer opciones de medio menú en todos los platillos. Por último, todas las mesas deberán tener siempre una jarra de agua y deberá eliminarse el pan blanco por tortilla o pan integral. Aunque la intención se supone que es buena, ¿por qué ese afán de imponer un punto de vista sobre los demás? ¿Quién se creen para imponerle ahora a la gente cómo comer? Ya hasta miedo preguntar qué sigue porque luego me vuelan las ideas.

Es cierto que el exceso de sodio en la dieta puede provocar un aumento importante de la presión arterial. Sobretodo en la gente con arteroesclerosis o problemas renales. Pero no sólo la sal contiene sodio. Y también puede provocar hipertensión el consumo de cafeína, grasas animales, ácidos grasos trans, alimentos ricos en colesterol, nitritos como los que se utilizan en los embutidos, harinas refinadas y alcohol. Así que de acuerdo a esta lógica, habría que prohibir que en los restaurantes se vendan refrescos, agua mineral, café, chocolate, huevos, tocino, cabrito, carnitas, barbacoa, sopas o caldos de res y de borrego, moles, sesos, chicharrón, quesos y cualquier otro tipo de lácteo sin descremar, carnes empanizadas, pollo frito, chorizo, cortes americanos y argentinos de carne, salchichas, chistorra, cacahuate, coco, mariscos, vinos y licores, aguacate y cualquier postre que lleve grasa, huevo o lácteos en su preparación.

Además, la sal de mesa es indispensable para la salud. Es la principal fuente de yodo para la población en general. La carencia de yodo en la dieta provoca una condición de salud llamada cretinismo... y a nadie le gustan los cretinos. Pero hay algo más. Salvo en casos de abuso casi patológico, la principal causa de la hipertenesión no es el salero. Ni siquiera son los alimentos. La principal fuente de la hipertensión son los trastornos de estrés y ansiedad.

Por ejemplo, provoca ansiedad pensar que en el próximo recorte de personal ahora sí te podría tocar a tí que te despidan. Provoca ansiedad pasarte un año buscando trabajo sin que nadie te quiera contratar "por estar demasiado calificado", como le ha pasado no a uno sino a varios amigos míos. Provoca ansiedad tener invertir dos o más horas diarias en el tráfico para llegar a tu trabajo. Provoca ansiedad ver que el dólar ya pasa de catorce pesos. Provoca ansiedad cada que asaltan o secuestran a un amigo, vecino, conocido o familiar. Provoca ansiedad el riesgo cada vez más alto de ser alcanzado por una bala perdida. Provoca ansiedad que te quiten el estacionamiento o te bajen el sueldo porque "la crisis está muy difícil pero no queremos correr gente". Provoca ansiedad la posibilidad de enfermarte sin tener un buen seguro de gastos médicos. Provoca ansiedad que te paren en un retén policías o soldados que quién sabe si en realidad sean secuestradores o asaltantes. Provoca ansiedad temer por tu integridad física cada que te subes al metro o a un microbús. En realidad... prácticamente cualquier actividad en este país es sumamente estresante. Excepto quedarse acostado viendo la tele, lo que también provoca hipertensión pero por falta de actividad física.

Si de verdad quieren prevenir riesgos sanitarios, aquí les va un tip: se calcula que 8 millones de mexicanos están contagiados del Mal de Chagas. Se transmite a través de Chinches que están presentes en prácticamente todo el territorio nacional. Es una enfermedad incurable, pero tratable si se encuentra a tiempo. Y jamás he visto a nadie en la Secretaría de Salud o la Cofepris que nos explique qué es esta enfermedad, cómo se transmite, cómo reconocerla y a dónde acudir en caso de sospechar un contagio. Ahí tienen algo más interesante en lo que invertir nuestros impuestos, en lugar de andar sermoneando a la gente por no comer "comida saludable". No me obliguen a llevarles un salero y explicarles en qué agujero pueden ir a esconderlo.

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