viernes, 13 de febrero de 2009

Entre Banamex y Aeroméxico me dieron el avionazo


Banamex se hizo pato con mi lana... ¡y Aeroméxico con el aeroplano! Como ustedes ya se habrán dado cuenta, desde hace tiempo he estado recorriendo la República Mexicana por cuestiones de trabajo. A veces sale todo bien, a veces salen algunas cosas mal, pero el viaje de hoy a Poza Rica ha sido una verdadera pesadilla.

ADVERTENCIA: Estoy muy, pero muy enojado así que a partir de aquí va sonar un poco agresivo este pedo. Más bien... MUY AGRESIVO. Advertidos están.

Mi plan original era volar el miércoles por la tarde a Poza Rica, terminar detalles de la presentación del jueves en el hotel, DORMIR, después el evento al día siguiente y el vuelo de regreso el jueves por la tarde. DORMIR y todo listo para empezar el día el viernes. Nada del otro mundo, ¿verdad?

Pues NO. Para empezar, desde el miércoles los cabrones de Aeroméxico me cancelaron el vuelo de ida. Tuve que esperarme al vuelo de la noche. Tenía tiempo, pero fue una fregadera. En fin... llegando al hotel, no pude abrir una cuenta para consumos, porque no había sistema en la terminal de punto de venta. Casualmente, era de Banamex. Luego a arreglar los detalles de la presentación del jueves: acabé en la madrugada.

El jueves por la mañana fue el evento, todo chido pero luego fue un desmadre para pagar en el hotel porque seguían sin poder cobrar con tarjeta. Tras una hora se arregló la bronca y luego vámonos pal aeropuerto. Ahí me salieron otra vez con la chingadera de que el vuelo estaba demorado. Como media hora. La demora se convirtió en una hora, luego en dos, y así hasta que casi a las diez de la noche tuvieron la delicadeza de decirnos que como al piloto le agarró una diarrea en Oaxaca, el vuelo no iba a llegar y tendríamos que salir hasta el día siguiente. Ah, y que a ver dónde fregados se quedan porque ya preguntamos y en todo Poza Rica ya no hay cuartos de hotel disponibles.

Sáquense a lavar las aeronaves, yo tengo que estar en México a las seis de la mañana. Págenme la renta de un carro, cuesta 3,600 dejándolo en la ciudad de méxico. No me importa manejar toda la noche. No, cómo cree, no se lo podemos pagar si no va con chofer y ahorita no hay nadie. Si tanta prisa tiene mejor lo llevo a la central camionera, el UNO sale a las diez y media.

Bueno, pues a fin de cuentas resulta que el pinche UNO sale a la UNA de la mañana, por lo que voy a llegar como a las SEIS para esa hora cruzar la rejodida ciudad, en plena hora pico hasta mi casa, bañarme y luego vámonos a la junta de las nueve. Qué poca formalidad de estos hijos de puta de Aeroméxico. De por sí me cobraron el vuelo como viaje redondo a Nueva York y de todas maneras me acabé regresando en un pinche camión.

Ahí luego les mando a mi abogángster para cobrar los daños y perjuicios. O de menos para que le rompa a alguien las patas. Ahi se ven, niños... moraleja: coman frutas y verduras y no vuelen por Aeroméxico. Ni tampoco por sus fililes. NO LO HAGAN.

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