sábado, 10 de enero de 2009

Nomás por chingar

Don José María nació en España. Llegó a México huyendo de la Guerra Civil, y en poco tiempo adoptó a México como su hogar, aunque seguía extrañando en el fondo su terruño. Tiempo después, cuando cambió la situación en su tierra natal, reestableció los lazos con su familia y antes de darse cuenta ya estaba pasando medio año a cada lado del Atlántico, dividido entre dos países que consideraba como su patria. Un día, pensando que nadie tiene comprada la vida y podría fallecer en cualquier momento, mandó llamar a sus hijos para comunicarles cuál sería su última voluntad. "Quiero que me incineren. Si muero en México, quiero que mis hijos lleven mis cenizas al Puerto de Cádiz y las arrojen al mar desde un bote de pesca, exactamente cuando se ponga el sol. Pero si muero en España, quiero que traigan mis cenizas a México y que mis hijos suban mis cenizas al Pico de Orizaba y las lancen al viento desde la cumbre." Se hizo el silencio hasta que una de sus nietas tuvo el valor de preguntar ¿Por qué, abuelito? A lo que Don José María se rió y contestó: "nada más por chingar".

Algo así es lo que está pasando en la Ciudad de México con el asunto de los pasos a desnivel que la Delegación Miguel Hidalgo pretende construir en el área de Polanco-Lomas. Un grupo de vecinos de Las Lomas, llamado Asociación Salvo Lomas, A. C., se opone terminantemente a que se construyan 6 pasos a desnivel en Las Lomas. Es comprensible y válido, ya que a nadie le gusta que construyan vialidades cerca de su casa porque se genera tráfico, polvo, ruido y otras molestias. Pero lo que no se vale es que en vez de argumentar lo que realmente les molesta, se están agarrando de la ecología como pretexto para evitar que se construyan obras que beneficiarían a millones de personas. Dicen que el distribuidor no debe de construirse porque tienen que tirar árboles para hacerlo. O sea que en vez de egoístas e intolerantes ahora resulta que hasta héroes ecológicos son. No se vale.

Un argumento realmente ecológico sería exigir el compromiso por escrito de la Delegación para plantar 15 árboles por cada árbol que se tire, asegurándose de tomar todas las medidas necesarias para que los árboles lleguen a la madurez. Lo que no pueden argumentar es que sea mejor para la ecología dejar el cruce de Palmas y Periférico como está que desfogar el tráfico aunque haya que mover o derribar algunos árboles para lograrlo.

Algunos de los argumentos que ponen en su página oficial, cuevasviales.com, son francamente risibles. Por ejemplo, denuncian que "quieren convertir a Palmas y Reforma en Ejes Viales". Alguien debería explicarles que el Paseo de la Reforma es, siempre ha sido y siempre será una Avenida Primaria de la Ciudad de México por la simple razón de que es la salida a Toluca. Además, el Paseo de la Reforma es una de las avenidas más largas y amplias de la Ciudad de México, así que es un Eje Vial aunque no se llame así. Es como si los vecinos de Satélite, Iztapalapa, Lindavista o Coyoacán se quejaran de que alguien quiere convertir al Boulevard Manuel Ávila Camacho, la Calzada Ignacio Zaragoza, la Avenida de los Insurgentes o la Calzada de Tlalpan "en ejes viales". Por supuesto que lo son. La Ciudad entera fue construida alrededor de estas vialidades.

Otro argumento que cae por su propio peso es la presunción de que "es un hecho que proyectos viales que favorecen al automovilista de paso tienen el efecto de inducir más tráfico, delincuencia, y contaminación". Para empezar, los proyectos viales generalmente favorecen al automovilista. Para la gente que se mueve a pie se hacen proyectos peatonales y de transporte público. Y para la gente que se mueve en bicicleta se hacen ciclopistas. En segundo lugar, para el caso de esas vialidades el argumento del "tráfico inducido" es una falacia. Con o sin obras, la gente va a seguir subiendo por esas Avenidas porque son los únicos caminos para llegar a Santa Fé. Con o sin obras, la gente va a seguir bajando por esas Avenidas porque son los únicos caminos para ir a la Ciudad de México. Y para acabar pronto, argumentar que no tiene caso ampliar las calles si de todas formas se van a volver a llenar es tan inútil como decir ¿para qué me baño, si de todas formas me voy a volver a ensuciar? En tercer lugar, la criminalidad que opera en Las Lomas se aprovecha precisamente del colapso actual de las vialidades para cometer asaltos a mano armada, gracias a la imposibilidad de que llegue la policía rápidamente. Pregúntenle a Talina Fernández, ella les puede explicar cómo se las gastan. En cuarto lugar, esta misma asociación se opuso también a la creación de un Metrobús y a la construcción del puente para ciclistas en el Paseo de la Reforma, proyectos que claramente están diseñados para desincentivar el uso del automóvil. Y la verdad, tampoco me imagino a ninguno de esos manifestantes dejando de usar su carro para subirse a un camión o meterse al metro.

A mi me parece que el problema no son los pasos a desnivel. Para mí que el problema es que es un proyecto de Gabriela Cuevas, la Delegada Panista en Miguel Hidalgo. Por eso le llaman al proyecto "cuevas viales". La Delegada no es santo de mi devoción: de hecho, creo que en términos generales ha tenido una administración más que mediocre por su falta de experiencia, su carácter explosivo y su poca sensibilidad social. Pero si la principal queja que tengo de la Miguel Hidalgo es el desastre vial que tenemos que padecer todos los que pasamos en algún momento determinado por ahí, sería tonto de mi parte oponerme a algo que es precisamente lo que llevo años exigiendo. No por eso dejo de creer que la delegada ha manejado el asunto con la delicadeza de un rinoceronte en brama y por eso se le está yendo de las manos.

La que sí me decepcionó mucho porque esperaba mucho más de ella es la escritora Guadalupe Loaeza, de quien pensaba ingenuamente que a pesar de reconocerse públicamente como Lopezobradorista era una persona lo suficientemente inteligente como para alejarse de posturas tan intolerantes como la de esta Asociación. Y también me decepcionó en cierta medida el Director del Liceo Franco Mexicano, una institución que alguna vez estuvo a punto de expulsarme porque "en el Liceo no se hace política", porque aunque estoy de acuerdo con él en el asunto de los ductos de Ferrocarril de Cuernavaca creo que están utilizándolo como peón en una grilla política, y ni cuenta se ha dado. O a lo mejor sí lo sabe, lo que me decepcionaría todavía más.

El caso es que el problema de vialidad en la zona de Polanco-Lomas es insostenible. Es una zona colapsada. Estoy seguro de que los vecinos que dicen oponerse a estas obras son los primeros que mientan madres cuando se avientan una hora para recorrer nada más el tramo que separa a su hogar del Periférico. O de Santa Fé. Es impostergable resolver este problema, y da coraje que haya gente tan mezquina como para sabotear estas obras urgentes, nomás por chingar. Como Don José María. Ya maduren, caramba. La Ciudad es de todos, no nada más de un puñado de vecinos de Las Lomas.

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