miércoles, 1 de octubre de 2008

Lunes Negro

Hay días en que se levanta uno con el pie izquierdo y nomás es una tras otra. Siguiendo la ley de Murphy, si algo puede salir mal, saldrá mal. Y si algo no puede salir mal, también saldrá mal. Así ha estado lo que va de esta semana. Por ejemplo, les voy a platicar cómo me fue en este Lunes Negro.
  • En la mañana, me meto a bañar y a media enjabonada se me apaga el boiler. Brrr... bueno, me digo... el agua fría es buena para la circulación.

  • Me arreglo rápido, voy a la cocina, abro el refri... y está vacío. Mmta... ¡Se me olvidó ir ayer al super! Ni modo, pasaré en la noche.

  • Me trepo en ayunas a mi carro, llego al estacionamiento de la chamba muy quitado de la pena y en ese momento me recuerda el del valet que los lunes no circulo. Oops. Pero qué buena suerte, pensé, no me cacharon... nomás es cosa de esperarme hasta las diez de la noche para salir y ya.

  • Entro a la oficina y me topo con la noticia de que todo está patas pa arriba porque estamos en reestructuración y quién sabe qué vaya a estar haciendo la próxima semana. Ok. Esas cosas pasan, no hay problema. No sería la primera vez que desaparece el área donde trabajo, ¿verdad? Nomás es cosa de tener paciencia...

  • En esas estoy cuando alguien me recuerda: oye, Tayo... para el curso que tienes que dar en la tarde hay que ir de traje. Oh, que la canción... me tengo que ir a cambiar hasta mi casa y está lejísimos y no puedo usar mi carro. Estoy empezando a ponerme de malas pero consigo aventón... y me digo a mi mismo bueno, no estuvo tan mal. Más tarde, provechando que estaba por mi casa, disparo las hamburguesas de Fuentes.

  • Después de comer y cambiarme rápidamente me dirijo a mi curso, pero ¡oh, sorpresa! Nuevas Noticias. Hay que modificar la presentación sobre la marcha. Ah que la... bueno, ya está. Al parecer sale todo bien, y salgo del curso en Polanco a las 7 y media de la noche.

  • Entonces me cae el veinte de que tengo que regresar a Santa Fe para recoger mi carro y hacer tiempo para poder circular. Qué hueva, pero ni modo.

  • Cuando llego a la oficina ya no hay nadie. Todo está muy obscuro. Estoy tristeando en un rincón cuando me hablan por teléfono para darme ánimos. El animador anda más deprimido que yo, así que nos acabamos deprimiendo más los dos. Pero estuvo bien porque se me fue el tiempo platicando y ya es hora de ir a casa.

  • Tomo la carretera y para variar, un accidente espectacular está haciendo tráfico. Via crucis en medio de la nada pero por fin logro llegar a mi cantón.

  • Se me antoja ver la tele con un vasito de leche, así que me quito los zapatos, abro el refri... Pero el refri sigue vacío... carajo, se me volvió a olvidar pasar al super. Qué flojera, ya ni modo... pero bueno, de menos vamos a ver las noticias para ver qué pasó en el mundo el día de hoy.



No, pues de plano... qué pinche día tan pinche. Y eso fue nada más el lunes. Ahora saben por qué no me habían dado ganas de postear nada en estos días. Pero bueno, quería agradecerle a los que se preocuparon por mi y me llamaron o se hicieron presentes cuando se enteraron del comunicado del Lunes y se pusieron a atar cabos. Muchas gracias, pero no pasa nada. Al menos, no todavía. Salvo por el detalle de que parece que me quiere dar gripa. Pero ah, qué semanita. Y todavía le falta la mitad.

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