viernes, 3 de octubre de 2008

40 años de Tlatelolco

Ok, estoy de acuerdo. Fue una chingadera. Díaz Ordaz era un hijo de la fregada. Y Echeverría fue y sigue siendo un gángster. Pero ya pasaron 40 años. También lo era Santa Anna, y ni modo de seguir esperando que al señor se le meta a la cárcel o que se indemnice a las familias que perdieron algo o alguien en la guerra contra Estados Unidos. Ojalá que 40 años ya sean suficientes para que podamos darle la vuelta a la hoja de un capítulo negro de nuestra historia y seguir adelante.

Lo curioso es que en las marchas del 2 de octubre ya prácticamente no participa ninguno de los protagonistas originales. Pues claro, están muy ocupados haciendo a un lado sus ideales juveniles en el gobierno de la Ciudad de México. O en el PRD. O en las cámaras. Y los que sí participan en la marcha son una bola de chamacos que agarran la efeméride de chacota para hacer desmanes.
A los presos políticos de entonces, o los soltaron o los mataron. El artículo 145 bis del Código Penal Federal ya fue derogado, y el 145 ya no habla del delito de "Disolución Social" sino de las penas contra funcionarios públicos que cometan Delitos contra la Seguridad de la Nación. El Cuerpo de Granaderos de aquel entonces ya desapareció: la mayoría ya se murieron. Los mandos de la policía ya se jubilaron. La indemnización a los familiares nunca va a llegar porque no hay quién se las pague, y sobre el deslinde de responsabilidades: a estas alturas todos sabemos, minuto a minuto, lo que pasó el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, quién lo ordenó, quién lo ejecutó, a quién se afectó y a quién se benefició. Pa qué nos hacemos pendejos.

Las marchas del 2 de octubre a estas alturas ya no sirven más que para dar pena ajena. Para empezar, el daño ya no puede ser reparado: nadie va a poder resucitar a ningún desaparecido por la aplanadora priísta. Además, Echeverría declaró esta semana en la revista Proceso que él nunca va a pedir perdón por el 68, y es tan caradura que no lo dudo ni tantito.

Cada vez se hacen más desmanes en estas marchas, por la simple razón que el 68 para los estudiantes de ahora es algo que tiene que ver sus abuelos: No se identifican con ese movimiento, y no tendrían por qué hacerlo. Simpatizar o no con el movimiento del 68 a estas alturas es como simpatizar o no con Pancho Villa.

Por otro lado, la izquierda actual no aprendió nada del 68 y sigue siendo un nido de buitres carroñeros que se la pasan picoteándose los ojos entre ellos, como siempre. Se quejan de las libertades que el gobierno atropelló para reprimir las protestas en el 68, pero para coartar libertades también están buenos: ¿saben ustedes que ningún vehículo foráneo puede circular en la Ciudad de México si no ha sido verificado en la Ciudad de México? Lo divertido sería averiguar cómo pretenden que lleguen los automóviles foráneos al verificentro, sobretodo si son turistas. A mi me parece un abuso de autoridad y un atentado contra la libertad de tránsito de todos los mexicanos, pero bueno... ya ven que para nuestras actuales autoridades de "izquierda" todos somos iguales. Nomás que unos más iguales que otros. Y los derechos son irrenunciables, nomás que algunos derechos son más irrenunciables que otros. Qué pena.

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