jueves, 18 de septiembre de 2008

La Agencia Espacial Mexicana

A la vanguardia como siempre, México quiere echar a andar oficialmente su propia Agencia Espacial: la AEXA. Se supone que el decreto sería aprobado oficialmente por la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado el día de hoy, 18 de Septiembre de 2008, un poco más de 50 años después de la firma del decreto de fundación de la NASA en Estados Unidos (29 de Julio de 1958). Pero raíz de los problemas nacionales, quién sabe si se acabe regresando la iniciativa a la congeladora.

En fin... se escogió la "X" para el nombre de la Agencia en lugar de la "M" porque México es el único país del mundo que tiene esta letra en su nombre. En principio, tener una Agencia Espacial suena bien, pero lo que me preocupa es el presupuesto: si no alcanza ni para tapar baches o cambiar los focos del alumbrado público cuando se funden... ¿De veras alcanzará para construir y darle mantenimiento a una Plataforma de Lanzamiento y una cámara subacuática en Yucatán?

Otra cosa que me preocupa es la discriminación contra los investigadores de acuerdo a su origen. Contrario a lo que sucede con las otras áreas de conocimiento, aquí los que llevan la de perder son los egresados de Universidades Privadas. No me gustaría que nuestra Agencia Espacial estuviera controlada por la misma camarilla que controla buena parte de los centros de investigación en este país, porque en muchas ocasiones rechazan a egresados de Universidades Privadas tan sólo por haber estudiado ahí. También me da miedo que la designación de los miembros de esta institución acabe siendo un circo de cinco pistas, como todos los temas en donde toma partido el Señor Don Peje junto a sus incondicionales seguidores.

Odiaría ver que la AEXA acabe siendo un elefante blanco que acabe haciendo experimentos banales o redescubriendo el hilo negro por decisiones políticas de algún burócrata, pero también rechazaría ver que se acabe convirtiendo en un simple contratista de otras Agencias de latitudes más nórdicas sin tener una estrategia propia. Tampoco me gustaría ver que se acaben poniendo cuotas de género u origen nada más porque si, sin tomar en cuenta los méritos propios de la gente. Por ejemplo. admitir a fuerzas a un determinado número de mujeres o a un determinado número de investigadores de tal o de tal o cual nacionalidad o etnia o vetar a quien alguna vez haya tenido la osadía de pretender vivir de su trabajo laborando en una empresa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuestionas y temes que las universidades privadas queden fuera de este proyecto,...,
pregunta..
¿existe, almenos una universidad privada, que se dedique y tenga la infraestructura de la investigación en ciencia básica?

TaYo dijo...

Precisamente éste es el tipo de argumentación cargada de prejuicios que he escuchado tantas veces cuando se tocan estos temas. Para empezar, claro que existen... el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, por ejemplo, cuenta con estructura para investigación en ciencia básica.

Pero es obvio que en México ninguna casa de estudios, pública o privada, se acerca remotamente a las instalaciones que tienen la UNAM y el IPN. Sin embargo, si tu Universidad no cuenta ni con un espectrómetro de masas, eso no significa que no puedas llegar a ser un buen científico.

Por otro lado, una agencia espacial no se compone únicamente de científicos: requiere también de un ejército de ingenieros que son los que se encargan de diseñar y construir desde las plataformas de lanzamiento hasta los excusados de las naves espaciales. Y aunque no lo creas, también salen buenos ingenieros de las Universidades Privadas.

Pero eso es irrelevante. La verdad es que los prejuicios sobre el alma mater me parecen una necedad.

Una persona vale por lo que es, no por dónde estudió. Esto aplica para todos los casos: tan deleznables me parecen las empresas privadas que durante los procesos de contratación desechan los currículums de los egresados de escuelas públicas sin leerlos siquiera, como los desplantes de algunos anquilosados círculos académicos de artes y ciencias que desdeñan a los egresados de escuelas privadas tan sólo por su origen.

Malo, malo, malo.