martes, 8 de julio de 2008

Ah, jijos de la fregada

El 12 de marzo pasado, salieron bien sonrientes el Astroboy y el Archiduque Marcel 1er a anunciar el estreno del "hoy no circula sabatino", dizque con el pretexto de disminuir la contaminación ambiental los fines de semana. También se supo que le bajaron dos años a la vigencia de la calcomanía cero, pero se cuidaron de mencionar que borraron de un plumazo a la calcomanía uno.

Así que, por no leer la letra chiquita, hoy dejé mi carro para verificar y me salieron con la novedá de que como mi cacharrito es modelo 1999, tenían que marcar en la verificación "que el escape venía en mal estado" (siendo que se lo cambié apenas el sábado) y ni siquiera le tomaron las emisiones: simplemente le "clonaron" las de otro vehículo altamente contaminante. El argumento fue que, por disposición oficial, tenían instrucciones de que el vehículo no podía pasar, aún cuando al probarlo en el taller sí cumplió con las restricciones de emisiones. Así que, de la noche a la mañana, por disposición de Su Alteza Serenísima, mi vehículo ya no va a circular ni los lunes ni un sábado al mes.

Si hubiera nacido ayer, me tragaría el cuento de que esto se está haciendo con el fin de mejorar la calidad de vida de todos, que es por causas ecológicas y bla bla bla. Pero en la misma página del GDF dice que aunque le llegaras a cambiar el motor a tu carro por uno ecológico y con ello cumplieras las regulaciones de emisiones, ni así se te daría la calcomanía cero. Como de costumbre en el caso del hoy no circula, al gobierno no le interesa en realidad mejorar la calidad del aire: las nuevas reglas están pensadas para aumentar los ingresos por concepto de ISAN y pagos de tenencia. Lo bueno es que es un gobierno de izquierda.

Yo no deseo comprar un auto nuevo. Primero, porque ni el gobierno de la Ciudad ni el del Estado de México tienen la capacidad de garantizar mi seguridad si me llega a secuestrar algún vivales pensando equivocadamente que por traer un carro nuevo me sobra el dinero. Segundo, porque me daría mucho coraje echar a perder un carro nuevo en las calles tan deplorables que tenemos que sufrir en la Zona Metropolitana del Valle de México. Tercero, y el más importante: porque no me alcanza para comprar un carro nuevo y tampoco estoy en condiciones de endeudarme para sacar un préstamo automotriz.

Si al GDF de verdad le preocuparan las emisiones vehiculares, podría empezar por terminar de una vez por todas con las obras viales que tienen paradas desquiciado el tránsito innecesariamente, como el desmadre que se cargan en el Circuito Interior, por ejemplo. También le quitarían a los policías de crucero el control de los semáforos: ¿cómo es posible que teniendo un sistema de control computarizado de semáforos de primer mundo, y un centro de control con cámaras de alta resolución en quién sabe cuántos cruceros de la Ciudad de México, se le siga permitiendo a un policías de crucero mover a su antojo los semáforos, provocando el caos vehicular que padecemos a diario?

¿Por qué no incentivan también el uso de vehículos no contaminantes? A mi me encantaría comprar un vehículo eléctrico. O uno con motor diesel de alto rendimiento. O un híbrido. O modificar mi auto para que use etanol. O hidrógeno. O aceite de cocina quemado. Hay un montón de opciones mucho menos contaminantes. Pero el gobierno que se dice tan ecologista no las promueve por la sencilla razón de que no son negocio. Ah, jijos de la fregada.

2 comentarios:

HuLeeYo dijo...

Oye, no inventes, si se mancharon.

Entonces no dejas de circular por tener un modelo 98 o inferior, si no porque a los del verificentro se les dió la instrucción de ponerle a todos calcomanía dos?

Sabiendo esto entonces me voy a aguantar hasta el último día que pueda verificar mi carro porque el mío también es 99!!!

RobertoLV dijo...

Chale, de lo que uno se entera en la Ciudad que tanto Quiero, sin embargo las cosas no cambian o están peor.

¿Hasta cuando?

Saludos Amigo.