sábado, 3 de mayo de 2008

Soyez réalistes: demandez l'impossible

Todo comenzó el 5 de enero, con la Primavera de Praga. En Checoslovaquia se comenzó a hablar de un "socialismo con rostro humano" y se hizo el primer intento por liberalizar un poco el socialismo: un primer presagio de lo que 20 años después se conocería como Perestroika. Las ideas progresistas dieron la vuelta al mundo rápidamente: en todos lados se hablaba de paz y amor... de reinventar el mundo, de derechos civiles, y de exigir el fin de todas las guerras, empezando por Vietnam.

Probablemente esos primeros 3 meses, del 5 de enero al 22 de marzo, fueron los días más utópicos de esa generación de jóvenes, cuando parecía que todo era posible. Cambiar el mundo por un mundo mejor, sin ricos ni pobres, pero tampoco sin opresión, sin dictaduras, sin imposiciones, y sin violencia. En esas estaban hasta que, el 22 de marzo, un grupo de estudiantes de extrema izquierda tomó las oficinas de la Universidad de Nanterre y convocó a una asamblea en el auditorio para discutir la discriminación en la sociedad francesa y el "control burgués" sobre esa casa de estudios.

La policía detuvo a los manifestantes, y sus seguidores se debatían entre la estrategia a seguir. No tardaron mucho en decidir qué hacer: el 4 de abril mataron a Martin Luther King Jr. en Estados Unidos. Eso pareció demostrarle a los activistas más radicales que la ruta de la no violencia y los derechos civiles no servirían para nada: lo que hacía falta era una revolución.

El 3 de mayo de 1968 comenzó la revuelta. Ese día se reunió en la Plaza de la Sorbona un grupo de manifestantes que fueron violentamente reprimidos por la policía, dando lugar a una serie de revueltas que culminaron el 30 de mayo con Charles de Gaulle en cadena nacional convocando a elecciones anticipadas 40 días más tarde. De Gaulle ganó con más de 60% de los votos. Y el movimiento francés del 68 quedó herido de muerte.

40 años después del 68... ¿dónde están sus protagonistas? ¿qué fue de aquellos sueños? ¿desaparecieron del todo? Desafortunadamente, creo que los sueños "inocentes" de hace 40 años se están convirtiendo en las pesadillas de hoy: desafortunadamente, los que estamos pagando el pato de aquellos sueños rotos somos los hijos y nietos de aquella generación.

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