viernes, 22 de febrero de 2008

El Maldito Alemán

Empieza con el olvido de detalles sin importancia. Se pierden las llaves, se olvidan fechas, nombres, caras. Pero los olvidos aumentan su frecuencia y de repente te das cuenta que pasaron de excepción a norma. Después llegan los delirios: Alguien me esconde mis cosas, me están robando mis libros. Luego llegan los trastornos de sueño. Insomnio por la noche y somnolencia durante todo el día. Y entonces empiezan las alucinaciones. A partir de ahí, todo es cuesta abajo.

El Alzheimer es una enfermedad familiar terriblemente desgastante. Sufre el paciente, pero también sufren todos los que lo rodean al ver cómo el ser querido que creían conocer va desapareciendo poco a poco. Claro que, para ser justos hay que decir que no todos los días son malos... algunas noches son peores. Es que, por alguna maldita razón, los peores síntomas de esta enfermedad se agudizan algunas veces durante la noche. Hoy fue una de esas noches.

Cuando llegué a casa, mi atormentada abuela me recibió llorando. Quería que la ayudara a hablarle a la policía. Dice que la amenazaron de muerte: 4 personas que salieron de un túnel que apareció en el techo la amagaron y le dijeron que les tenía que dar el millón de pesos que se va a ganar mañana en un sorteo o nos van a matar a todos sus nietos, luego a sus hijos, luego a su gato y finalmente a ella. Dice que están coludidos con los vecinos y los organizadores del sorteo. Son los mismos que por las noches la obligan a ver películas donde se ve a si misma jugando en la playa cuando era chica. Dice que mientras le pasan la película le dicen que la van a matar. Y también sueltan bichos que se le suben por todo el cuerpo y no la dejan dormir porque se le meten por la nariz y la tratan de asfixiar.

Cuando esto pasa, lo único que podemos hacer es escucharla, abrazarla, confortarla y decirle cuánto la queremos. Se desahoga, llora un poco, se le va pasando paulatinamente el miedo y finalmente se logra quedar dormida. En este momento, mi abuela ya está calmada y por fin está durmiendo tranquilamente. Pero ahora el resto de nosotros somos los que no podemos dormir pensando en el maldito alemán y en nuestra propia pesadilla recurrente: la ruleta rusa de la genética.

En pleno siglo XXI, todavía no se sabe a ciencia cierta qué provoca el Alzheimer. Pero no está por demás informarse un poco sobre lo que sí se sabe, aún cuando a estas alturas hayas sido inmensamente afortunado y todavía no hayas conocido a nadie que padezca esta enfermedad. Para ello les recomiendo esta liga: Libros de Alzheimer Gratis.

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