sábado, 16 de febrero de 2008

Del árbol cayó un pepino todo lleno de alfileres...


¡Bomba! El terrorismo no es algo nuevo en México. Pero hasta ahora nos había ido relativamente bien, ya que los bombazos habían sido perpetrados en la madrugada o en zonas despobladas y por ello no habían dejado víctimas mortales. Pero todo parece indicar que algo salió mal ayer en Avenida Chapultepec, y como resultado, ahora sí tuvimos muertitos. Y de milagro no fueron más.

A ver quién es el valiente que sale a adjudicarse este atentado. Dice el gobierno que fue el Cártel de Sinaloa. Pero los narcos son especialistas en balazos, no en bombazos. Tampoco parece cosa de guerrillas como el EPR, ya que no se atribuyeron el atentado mediante pintas o volantes, pero hay que tomar en cuenta que la bomba tronó antes de tiempo. Ahora bien, ¿quién garantiza que no se trate de un nuevo grupo armado? A cada rato salen alzados de los que antes no se sabía nada, y el clima de confrontación a lo estúpido que hemos vivido desde las elecciones del año antepasado alimenta la intolerancia.

Para muestra basta un botón: al tiempo que estaba tronando la bomba en Av. Chapultepec, el Sr. Fernández Noroña estaba haciendo las payasadas que acostumbra en la toma de posesión de Leonel Godoy como Gobernador de Michoacán. Si hay personas lo suficientemente estúpidas como para exhibir su intolerancia de esta manera valiéndoles madre sus "aliados", no me extrañaría que otros se envalentonaran para hacer lo que se les pegue la gana por defender sus "ideales".

A pesar de que el sentido común diría que lo peor que puede hacer un grupo armado es aterrorizar a la población civil, esquemas como el de la guerrilla colombiana basan su fuerza en el terrorismo y se nutren del secuestro y el narcotráfico como medio de financiamiento. Ojalá que ésta no haya sido la primera llamada.

1 comentario:

TaYo dijo...

Desgraciadamente, sí fue la primera llamada. El 15 de septiembre de 2008 tuvimos en Morelia nuestro primer ataque terrorista moderno, dirigido específicamente contra la población civil con el propósito de causar pánico. Para variar, no sirvieron para nada los servicios de inteligencia. Ahí están las consecuencias de ponerlos a espiar Gobernadores, en lugar de ponerlos a prevenir crímenes como este. Hazme el Chingado Favor.