sábado, 24 de noviembre de 2007

Pendejadas

Poca gente podría rebatir que una imagen como la anterior es un buen ejemplo de una pendejada. Y una persona de poca capacidad intelectual que comete pendejadas a cada rato es una persona pendeja. Sobretodo si repite muchas veces la misma pendejada.

Mind JO Warning: si generalmente te aburren mis divagaciones, mejor deja de leer en este punto y regresa mañana.

En general, se tiende a confundir amabilidad con pendejez. El chingón es el que hace trampa, el que impone, el que grita, el que pasa por encima de los demás... y el que es honesto, se conduce con amabilidad y respeto, trata de convencer y busca llegar a acuerdos que beneficien a todas las partes resulta ser el pendejo. Si hasta se dice que fulanito es "muy buena gente" como eufemismo para decir que es muy güey.

Fíjense en la calidad de los debates políticos en este país, por ejemplo. En todos los niveles de gobierno, en todos los partidos, los que parten el queso son unos hijos de la chingada retrógradas, intolerantes, violentos, necios, ladinos, mentirosos, demagogos... Y cuando a algún insensato se le ocurre siquiera sugerir la posibilidad de llegar a acuerdos luego luego lo linchan, por "pendejo". Por eso estamos como estamos.

Lo mismo pasa en algunas relaciones laborales. Dicen que el león piensa que todos son de su condición. Tal vez tienen razón. En mi caso, tengo la mala costumbre de pensar en mis interlocutores como en seres humanos y no como en animales. Siempre he sentido como algo denigrante tener rebajarme a gritar, a amenazar, a chantajear, a imponer por la fuerza las cosas a la gente que podrían resolverse tranquilamente de otra manera mediante el diálogo, el respeto, la confianza, la integridad, la congruencia y el acuerdo. Reducirse a cazar o ser cazado, regirse por la ley del más fuerte me parece una derrota para todas las partes. Sin embargo, a pesar de lo difícil que es imponer la razón sobre la impulsividad, estar dispuesto a negociar y ceder con tal de que salgan bien las cosas, la mayoría de la gente no lo aprecia. Al contrario. Te toman por "pendejo" y tratan de verte la cara de cualquier manera posible. Es una verdadera lástima cuando llegas a la conclusión de que mucha gente es incapaz de razonar y sólo es capaz de actuar cuando los obligan por la fuerza.

Como los animalitos, sólo responden al estímulo y al castigo. No se puede razonar con un perrito... lo felicitas y le das un premio cuando hace una gracia pero lo regañas y le das un periodicazo si se caga en la alfombra (el chiste no es moler al pobre animal a palos, tampoco sean cabrones). Lo verdaderamente frustante es que un perrito aprende mucho más rápido que mucha gente: Si lo haces bien, el perrito dejará de cagarse en la alfombra tras unos cuantos regaños firmes. Con el tiempo, prácticamente ni siquiera vas a necesitar regañarlo cuando haga algo mal... el animalito aprenderá identificar rápidamente en tu tono de voz o en tu mirada cuando apruebas o cuando desapruebas lo que hizo sin necesidad de recurrir a la violencia. En cambio, aunque trates de razonar con ellos, hay muchos pendejos que son completamente incapaces de atinarle a la bacinica a menos que los sientes en ella por la fuerza.

Así es que ni modo. Toda paciencia tiene un límite, y la mía ya se agotó. Con todo el dolor de mi corazón, ya estoy harto de que me quieran ver la cara de pendejo. A lo mejor ya sabes a quiénes me refiero. Si eres de los pendejos que se están cagando en la alfombra, vete preocupando, porque a partir de la próxima semana van a empezar los periodicazos. Y hasta que no aprendas a utilizar la pinche bacinica, van a seguir los chingadazos. Les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre, las cosas van a cambiar, y al que no le parezca, pues mejor que vaya actualizando su currículum porque la cosa va en serio. A ver si así hacen algo. Pendejos.