miércoles, 7 de noviembre de 2007

Los Pantanos del Sureste

Hace rato un taxista me dio su punto de vista: "por donde se le vea, está de la chingada". Y creo que tiene razón. Lo malo es lo que pasó: la lluvia, la marea negra, la inundación, y el deslave. Lo peor es lo que siguió cuando la ayuda dejó de ser un acto de solidaridad y se convirtió en actos de vanidad, codicia, oportunismo, hipocresía, cinismo, rapiña, discriminación, corrupción, demagogia y politiquería.

La tragedia humana parece ser lo de menos, cuando el sentido común diría que lo urgente el día de hoy es reconstruir el Sureste y hacer todo lo posible por alejar a los jinetes del apocalipsis. Sin condiciones, sin etiquetas. Ya después habrá tiempo para encontrar quién fue el más corrupto, quién el más pendejo y quién el más criminal. Y algo de lo que tenemos que estar muy conscientes también es que aparte de corruptelas e ineficiencias gubernamentales, en última instancia el cambio climático también es responsabilidad de todos. A ver si ahora sí lo empezamos a tomar en serio. ¿O vamos a esperar a que también Sinaloa, Nayarit, Tamaulipas, Veracruz, Campeche, Yucatán y Quintana Roo estén bajo el agua para reaccionar?

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