jueves, 1 de noviembre de 2007

Jalohuin

Cada que termina el mes de octubre no falta quien sale con la misma cantaleta de que se están perdiendo nuestras tradiciones y que cómo es posible que los niños mexicanos salgan a pedir halloween. Como si las tradiciones que tenemos no hubieran salido en algún momento de algún otro lado. A mi me parece que hay que dejar de tapar el sol con un dedo y aceptar la realidad de que en México la celebración del día de muertos, desde hace ya muchos años, dura tres días: Día de Brujas, Día de todos los Santos y Día de Muertos.

No se trata de perder nuestras tradiciones, sino de aceptar que pueden evolucionar en el transcurso del tiempo, como el idioma. Todos los años veo por todas partes concursos de ofrendas, y siempre son espectaculares. El mexicano siempre va a recordar a sus muertos el dos de noviembre, aunque ya no sea día feriado y le prohiban entrar al panteón por la noche. Y el pan de muerto y la calabaza en tacha no van a desaparecer nomás porque los niños anden pidiendo Halloween.

Una cosa que los evangelizadores españoles aprendieron a hacer muy bien en América en el transcurso de la colonia fue el sincretismo. Se dieron cuenta de que los "naturales" aunque aparentemente aceptaban la religión católica de buen grado seguían conservando sus prácticas "paganas" en privado. Así, optaron por fusionar los dos mundos adaptando algunas fechas y torciendo un poco algunas tradiciones para acomodarlas a las que tenían acá. Así pues, se dice que el culto a Coatlicue se sustituyó milagrosamente por el de la Virgen de Guadalupe, los sacrificios humanos se suplieron por los ritos sangrientos de Semana Santa y el culto a Mitlantecuhtli se cambió por la celebración del Día de Muertos. Esta celebración no era nueva: Desde el año de 998, San Odilón decidió que el día siguiente al Día de Todos los Santos se dedicaría a rezar por el descanso eterno de las almas de los difuntos. Y el Día de todos los Santos se celebra desde el año 610 en honor a la Santísima Virgen y a todos los Santos que no alcanzaron su propia fecha en el Calendario. Así que de esa manera, tradiciones como la del día de muertos fueron evolucionando juntando elementos de tradiciones locales con tradiciones que llegaron desde fuera.

Al halloween no lo inventaron los gringos: viene del norte de europa y evolucionó a partir de las tradiciones celtas. Aunque es una visión del mundo diferente, tiene puntos en común con la de acá ya que, como los pueblos mesoamericanos, los celtas practicaban sacrificios humanos rituales para sus dioses. Y como en mesoamérica, no tenían la noción de cielo e infierno sino del mundo de los muertos: el inframundo. Como aquí, los celtas creían que los espíritus de sus antepasados podían regresar en estas fechas desde el inframundo nada más que en lugar de ser un motivo de alegría para ellos era una pesadilla porque regresaban para atormentar a los vivos, ya que los que estaban a gusto allá abajo pues no tenían para qué regresar. Así que el halloween estaba pensado originalmente para espantar y alejar a los malos espíritus que en esa época podrían regresar a la tierra para saldar cuentas pendientes con los vivos. De ahí surgieron las leyendas de fantasmas y hombres lobo y maldiciones y lugares encantados. La imagen que tenemos hoy de los brujos y brujas como viejitos encapuchados viene de los druidas celtas, cuyas habilidades de curación gracias a sus amplios conocimientos de la naturaleza fueron proscritos como prácticas diabólicas. Igualito que le pasó a los chamanes y yerberos de este lado del mundo. Así que si halloween sirve para alejar a los espíritus malos, y los días de muertos sirven para atraer a los espíritus buenos... si tienen tanto en común ¿Qué tiene de malo que se junten estas tres fechas, que además van seguidas?

Lo que pasa es que tenemos en la cabezota asociado el día de brujas con Estados Unidos. Y si se celebra en Estados Unidos ha de ser malo. Me parece que no viene al caso esta actitud patriotera sin sentido, sobre todo cuando en la práctica el halloween llegó para quedarse desde hace muchas décadas. Esta es la misma gente que se queja amargamente de que estamos perdiendo el Nacimiento y los Reyes Magos por el árbol de navidad y el santaclós. A lo mejor no se han enterado de que, en México, desde la época de Maximiliano adornamos el arbolito y hacemos regalos en Navidad. Y que yo sepa los Reyes Magos no venían de Ecatepec o Iztapalapa: también son tradiciones que llegaron de fuera y como todas nuestras tradiciones han ido evolucionando al paso de los años.

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