viernes, 30 de noviembre de 2007

Caminante, no hay camino

Se hace camino al andar...

Pues resulta que hace rato me animé, por fin, a reinscribirme en el gimnasio. Y es que pensé que, ya encarrerado el ratón... pus nomás esto me faltaba, ¿no? Todo sea por mejorar. Caray, cómo le encajan el diente a uno con estas cosas... si, yo sé que es una inversión y no un gasto pero de verdad que hay mucha gente abusiva en ese negocio. Lo peor del caso es que, si no tienes el hábito de hacer ejercicio y no te pesa en el bolsillo lo más probable es que acabes abandonando en poco tiempo. Ora si que es para que el cuerpo sienta lo que recibe, jeje.

En fin, la ventaja es que tengo una sucursal cerca de la oficina, una cerca de la otra oficina y otra cerca de casa. Así que si en vez de meterme al tráfico me meto unas dos horitas al gimnasio saliendo de la chamba creo que de todas formas voy a llegar casi a la misma hora a ver la tele en la noche.

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