jueves, 4 de octubre de 2007

Sabotaje

Si vives en México y nunca has visto esta foto, realmente necesitas leer noticias más seguido. Por alguna razón que sólo ellos entienden, los Fox abrieron ingenuamente el Rancho San Cristóbal al lente indiscreto de la revista Caras. Y que se alborota el gallinero: ¿pues no que Fox era todo menos ratero?

Yo no sé si fue ratero o no. Pero de acuerdo a la propia transcripción de la entrevista original, me queda claro que, en el caso de Caras, Fox fue simplemente una víctima circunstancial de las... ideas de su señora:

“Qué Foxilandia ni qué nada”, contestó furiosa al otro lado del teléfono Marta Sahagún Jiménez (que desde julio de 2001 se convirtió en la señora Fox) cuando mencioné el apodo del Centro Fox, mientras le solicitaba una entrevista para hablar del proyecto y de su nueva vida a lado de su esposo tras haber dejado Los Pinos.
—Pues así bautizó la prensa el lugar –comenté–.
—No todo lo que se dice en los medios es cierto –señaló Marta–. Quiero que vengas (al racho San Cristóbal, en Guanajuato) para que compruebes lo que realmente será este lugar.
—Perfecto, ¿cuándo te veo? –le pregunté–.
—En dos semanas, pero la entrevista no va a ser conmigo. Yo no quiero aparecer. Te pongo a Vicente.
—¿Y eso?
—Estoy alejada de los medios. Además es su proyecto, así que nadie mejor que él para hablar de eso. Yo sólo lo estoy ayudando.
—Bueno, pero aunque sea posa con tu esposo en algunas de las fotos.
—Ya veremos.

Ya no lo ayudes, comadre. Más adelante también puede leerse:

Vicente Fox hubiera preferido que en lugar de él fuera su esposa quien respondiera a nuestra entrevista y apareciera en las fotos. “Ella es muchísimo mejor que yo para esto”.

Parecería que, últimamente, Don Vicente ha sido el principal saboteador en México. Más aún que los desplantes de Andrés Manuel López Obrador, las necedades de Manuel Espino o los bombazos del EPR. Pero me parece que ni siquiera es capaz de darse cuenta de la magnitud de las consecuencias de sus actos, y que en realidad el sabotaje viene de otro lado. Su última aparición en Estados Unidos lo demuestra: el señor nomás no entiende por qué se enojó tanta gente.

Pa mi que hay mano negra detrás de sus desafortunadas intervenciones: La mano que mece la cuna. La misma mano ambiciosa que controlaba por debajo del agua el sistema de aduanas durante el sexenio pasado y, entre otras cosas, permitió el ingreso de cantidades extraordinarias de pseudo-efedrina a través de la aduana de Manzanillo.

De veras, ¿No sería el chino el que pagó la remodelación del rancho? Lo de Caras, ¿no sería un sabotaje pasivo-agresivo diseñado para hacer quedar mal a Vicente Fox y desviar la atención que se estaba poniendo sobre otros asuntos más turbios? En fin, ya no digo más para no mencionar nombres, no sea que me vaya como a Olga Wormat o a Gutiérrez Vivó.

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