domingo, 29 de julio de 2007

Si, cómo no...

Ahora salieron con que existe una razón científica por la cual la gente delgada discrimina a la gente obesa. Según The Independent, lo que pasa es que el cerebro de la gente identifica a la obesidad como a "una enfermedad contagiosa". Qué fácil, ¿no? como si eso justificara el odio, las burlas, las agresiones y las ofensas que los gordos tenemos que aguantar todos los días. En todo caso, lo único que me demuestran estos "resultados" es que hay gente prejuiciosa en todos lados. Y yo creo que el origen de los prejuicios no viene de "una reacción cerebral normal", sino de la ignorancia y de una pésima educación.

Para empezar, imaginando por un momento que efectivamente la obesidad fuera una "enfermedad contagiosa", eso no justificaría ningún tipo de discriminación, de la misma manera en que es injustificable, inaceptable e imperdonable la discriminación a personas infectadas con el VIH. En segundo lugar, creo que no se trata de una conducta natural, sino adquirida. Las etiquetas que usamos para discriminar a la gente que se ve o que actúa diferente cambian de acuerdo al país y a la cultura. Así, las etiquetas que van más allá de su significado original y se usan con todo dolo y afán de ofender como gordo, negro, vieja, indio, judío, puto, pierden su significado si se usan en otro contexto. Ningún mexicano se ofende por que le digan mexicano, aunque en Estados Unidos la palabra se use para ofender. El género, el color de piel, la religión o la preferencia sexual no determinan la calidad de una persona. En cuanto al tema de la obesidad, como el de la edad, son temas que a muchas culturas les tiene sin cuidado, excepto para nuestra "avanzada cultura occidental".

No es de extrañar que haya habido una proliferación de casos de anorexia. A las jóvenes se les vende de tal manera la idea de que la obesidad es una enfermedad que se enferman por temor a ella. La obesidad es un problema de salud pública, sí, pero es una estupidez discriminar a la gente por esa razón, como lo es discriminar a cualquier persona por cualquier razón. Búsquenle pretextos, pero los gordos merecemos ser tratados con respeto y dignidad. Ni más ni menos, igual que todos.


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