sábado, 7 de abril de 2007

¡Aguas!


Aprovechando que hoy es Sábado de Gloria y que sigue habiendo gente que encuentra divertido desperdiciar el agua, viene bien recomendar la película ganadora del Oscar "An inconvenient truth" a todos aquellos que todavía no la han visto. Está a la venta en DVD y cuesta un ojo de la cara (más de 500 pesos), pero este es uno de los casos en los que sentí que mi dinero estuvo mejor gastado.

No alcanzo a comprender la razón por la que todavía hay personas que piensan que el calentamiento global es un mito, algo así como una especie de cuento de hadas. Desde hace décadas hemos estado escuchando que la contaminación del aire provoca el "efecto invernadero" que da como resultado el calentamiento global. Este razonamiento empezó a tomar fuerza, al menos que yo recuerde, desde la onda de calor que en 1983 azotó el norte de México y el suroeste de los Estados Unidos. Se descubrió entonces que el calentamiento global aumenta la temperatura del mar, lo que da como resultado, entre otras cosas, que se agudicen fenómenos como el de la "corriente del niño", la cual provoca tremendas inundaciones en algunas partes y sequías en otras. Y como decía Jaime Maussan en aquellos tiempos, cuando todavía pasaba por periodista serio: nadie hizo nada.

Después se dijo que el aumento en la temperatura del mar también podría provocar huracanes más fuertes y destructivos. Nadie lo tomó muy en serio hasta que el ojo del huracán Gilberto llegó al centro de la Ciudad de Monterrey. Pero aún así, nadie hizo nada.

Si hace veinte años alguien hubiera predicho que en esta década un huracán haría que Nueva Orleans prácticamente desapareciera en las aguas del Golfo de México, que otro huracán azotaría por primera vez en la historia las costas de Brasil, que los casquetes de hielo Ártico se comenzarían a derretir hasta el grado de poner en peligro de extinción al oso polar, que las nieves del Kilimanjaro desaparecerían, que los ríos del sureste mexicano se desbordarían de tal manera que se tendrían que volver a trazar los mapas de la frontera con Guatemala, que se desprenderían de la Antártida pedazos de hielo del tamaño de Long Island, que el aumento en la temperatura y la acidez de las aguas de los mares provocaría la muerte de los corales y la proliferación de monstruosas medusas de dos y medio metros de diámetro, que el permafrost de las tundras del hemiferio norte se derretiría con riesgo de liberar a la atmósfera grandes cantidades de metano y bióxido de carbono, y que todo el mundo firmaría un acuerdo de reducción de gases de invernadero que no serviría para nada porque Estados Unidos se negó a firmarlo, seguramente hubiera acabado en el manicomio.

Cada año ha ido creciendo el número de huracanes de memoria nefasta, siendo el peor de todos el huracán Katrina. La temporada de huracanes del año pasado rompió todas las marcas: se terminaron los nombres y tuvieron que recurrir al alfabeto griego para bautizarlos. Los glaciares de las grandes montañas y volcanes de todo el mundo están desapareciendo. El día de hoy, los ríos pequeños de América, Europa, África, Asia y Oceanía que se nutrían de esos glaciares se están secando. Y las comunidades que dependían de esas fuentes de agua dulce se enfrentan a un futuro incierto.

La película de Al Gore es una mirada preocupante a lo que está pasando con nuestro planeta el día de hoy. Y el "día después de mañana" nos alcanzará pronto, a menos de que el día de hoy hagamos algo para evitarlo. Si quieres hacer algo para evitar que el nivel del mar suba cinco metros antes de 50 años, puedes empezar por comprar el DVD: una buena parte del dinero que pagues por él se destinará a fomentar el desarrollo de energías limpias y sustentables. Únete a la marcha virtual para detener el calentamiento global y visita el sitio de la película haciendo click en los siguientes banners:

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Stop Global Warming

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